¿Qué entendemos por partículas en suspensión?

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En las innumerables noticias sobre la pandemia y protocolos de actuación al entrar en un establecimiento, aula, o simplemente andando por la calle hemos podido leer o escuchar la importancia de la distancia de seguridad y de las partículas de virus suspendidas en el aire, ¿pero por qué esa distancia? o ¿significa que las partículas del virus en suspensión pueden quedarse estáticas en un lugar y contagiar a todo aquel que pase por delante?

La norma de la distancia de seguridad viene dada de un estudio científico realizado en los años 1930’s por William F. Wells donde se calculaba la distancia y duración de caída de las partículas de saliva que expulsamos al hablar, estornudar y respirar, con el objetivo de entender el contagio de la tuberculosis. La presunción del estudio es que una vez en el suelo, las gotas de saliva se secan dejando el virus expuesto y muriendo al cabo de pocos segundos, aunque esta teoría solo se puede aplicar en gotas perfectamente esféricas no se ha seguido investigando mucho mas, asi que la teoría se ha usado como norma general para todo tipo de virus.

De hecho asumimos esa distancia de seguridad de 2 metros dando por hecho que todas las partículas de saliva que expulsamos miden más de 60 micras pero el hecho es que al estornudar, toser o respirar, expulsamos partículas de diferentes tamaños, invisibles para el ojo humano, de unas 10 micras, lo equivalente a ⅕ parte del diámetro de un pelo humano que puede viajar hasta los 6 metros e incluso gotas de 5 micras equivalente a 1/10 parte del diámetro de un pelo humano que son tan ligeras que se las lleva las corrientes de aire. 

Además, uno de los factores que puede afectar a la velocidad en que el virus muere es la humedad relativa del ambiente, si un lugar es húmedo, la saliva tardará un poco más en diferencia a un ambiente seco, y si esto no era suficiente, un estudio de K.L Cheong, demostró que el estudio de Wells no es aplicable al virus SARS-COV-2 ni a otros virus similares transmitidos por vía respiratoria ya que estos virus tardan más en morir gracias a que en la capa de saliva que contiene el virus también se almacenan sales, proteínas y materia orgánica e inorgánica que causan un retraso en la evaporación de la saliva.

La solución al problema, pasa por filtrar el aire en espacios cerrados, esto no significa que vayamos a eliminar por completo el virus. Los filtros más eficaces son los HEPA construidos de fibras, normalmente fibra de vidrio, pero los más habituales que encontramos en la mayoría de sistemas, son los filtros de coton o polímero y para tener una referencia de la eficiencia, se usa la escala MERV (Minimum Efficiency Reporting Value) donde 1 son filtros con poros grandes y 20 filtros con poros pequeños. De Acuerdo con ASHRAE, un filtro MERV 14 tardaría 4-5 circulaciones de aire por el filtro para mejorar la calidad del aire, pues bien, los filtros que encontramos en la mayoría de casas tienen una puntuación MERV de 4-6, los de las escuelas y oficinas de 8 y para el mejor filtro fuera de HEPA el valor está en 16 MERV.

En conclusión, respetar las medidas de seguridad en cuanto a distancias y mascarillas es esencial para paliar la transmisión del virus, e incluso si no es estrictamente necesario, nuestra recomendación sería mantener la mascarilla puesta en los lugares cerrados ya que nunca sabemos qué tipo de filtro de aire utilizan ni si la calidad del aire es buena.

Fuente: medium.com 

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